Es un proceso irreversible. Sus acciones han socavado la autoridad ética del Superior Tribunal de Justicia. Mas claro echarle agua.

En estos días, muchas personas con las que comparto mis principios éticos, me escriben sobre lo que ocurre en Chubut. He tomado de ellas, especialmente de una, algunas de sus palabras y enseñanzas. Pienso que los ministros/as han perdido toda legitimidad moral. Es un proceso irreversible. Sus acciones han socavado la autoridad ética del Superior Tribunal de Justicia.
La vergüenza y el deshonor que provoca su comportamiento no pueden deshacerse. Creo sinceramente que no hay vuelta atrás.
Los/as ministros/as intentaron ocultar tanto sus actos como las acordadas que les dieron forma, en las que esas decisiones quedaron registradas. Ahora que han salido a la luz, es imposible prever cómo terminará este conflicto.
Las violaciones a los principios éticos cometidas por quienes encabezan el Poder Judicial, junto con la manipulación de narrativas para justificar lo injustificable, han minado la confianza pública en los valores que el Tribunal, lejos de mancillar, debería custodiar.
Esto es lo que ocurre cuando alguien justifica conductas inmorales reformulándolas como aceptables en determinados contextos. Ese mecanismo psicológico les permite actuar contra normas morales sin experimentar culpa, recurriendo a estrategias como la comparación ventajosa, la minimización de las consecuencias o la deshumanización de los ciudadanos.
Los medios de comunicación, que hasta hace poco guardaban silencio o permanecían atónitos, parecen haber despertado del letargo ante la contundencia de los hechos. Como dijo Martin Luther King Jr.: «Llega un momento en que el silencio se hace traición».
Ese silencio cómplice (y oneroso, obviamente) resulta asqueante, tanto como las verdades que se callan.
Martin Luther King también dijo: «No me preocupa el grito de los violentos, de los corruptos, de los deshonestos, de los sin ética. Lo que más me preocupa es el estremecedor silencio de los buenos».
Lo repito: no sé cómo se resolverá este escándalo sin precedentes, que no es solo un problema del gobierno. Es un problema del Estado y, por tanto, de toda la sociedad.
Si no ocurre nada, será una prueba irrefutable de todo lo que realmente sucede en la Provincia del Chubut.

Estas decisiones empañan la lucha por la independencia judicial y de las mujeres que han luchado por la igualdad , afirmando que tenemos una forma distinta de ejercer el poder.
Si no ocurre nada, será una prueba irrefutable de todo lo que realmente sucede en la Provincia del Chubut. Carina Estefanía