Data center en Trelew: Green Capital revela cómo será el proyecto de US$3.300 millones

Los números de Atlas GigaHub son brutales. Green Capital, la empresa polaca que anunció la instalación de un data center en Trelew pretende llegar a 2033 con una capacidad informática que podría demandar aproximadamente 3.000 MW de energía. 

Para tomar dimensión, la cifra equivale a unas cuatro veces la potencia de generación de Atucha II. Además, según sus estimaciones preliminares, supone que puede requerir entre 9 mil y 11 mil trabajadores y contratistas durante el pico de la construcción y entre 500 y 700 puestos directos durante la operación. “Ver para creer”, dice, en off, un funcionario de la provincia que se entusiasma con el proyecto, pero que prefiere tomarlo con cautela.

El 30 de julio, en la Embajada de Polonia, Ignacio Torres firmó un memorándum de entendimiento con Green Capital y anticipó una inversión de US$3.300 millones. Además, en el comunicado del gobierno provincial se habló de las intenciones de convertir a Chubut en el “segundo punto de anclaje nacional en materia de telecomunicaciones”.

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Desde entonces, no hubo mayores novedades y crecieron las preguntas sobre el impacto ambiental del data center, el cronograma de trabajo y los beneficios concretos que la iniciativa traerá a la provincia. “El proyecto está pasando de la etapa de diseño conceptual a la ingeniería de detalle, mientras que los estudios ambientales, los permisos, la comercialización y los preparativos de financiación avanzan en paralelo”, respondió a ADNSUR Marta Złotkowska, responsable de proyectos internacionales de Green Capital. 

A través de un cuestionario por escrito, la compañía comenzó a despejar algunas dudas aunque, de acuerdo a la información brindada, el desarrollo aún está en una etapa preliminar, lo que impide conocer con precisión los detalles. 

La noticia del data center en Trelew generó repercusión a nivel nacional, pero no fue la primera vez que Green Capital apareció vinculada a un gran anuncio por una inversión millonaria en la provincia. En febrero de 2025, la compañía había asegurado que tenía previsto invertir más de US$10 mil millones en proyectos de hidrógeno verde en Chubut. 

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En aquella oportunidad los responsables de Green Capital se reunieron con Torres y con el exjefe de Gabinete Guillermo Francos en Casa Rosada. Fue un encuentro de primer nivel, del que también participaron Ilse Cougé, jefa de Cooperación de la Delegación de la Unión Europea en Argentina; Pablo Iglesias Rumbo, agregado de Cooperación Europea en Argentina; Adam Ryszka, consejero de la Embajada de Polonia en Buenos Aires; y Bogna Ruminowicz, encargada de negocios de la Embajada de Polonia en Buenos Aires. Hubo fotos y comunicados oficiales. 

Pero el proyecto quedó en la nada. Según explicó Złotkowska, Green Capital esperaba que en Argentina se avanzara con una regulación específica para el hidrógeno verde. Como eso no sucedió, la empresa decidió dar un giro y enfocarse en uno de los sectores que por estos días se presenta como la gran promesa del futuro: los centros de cómputo para el desarrollo de la inteligencia artificial. 

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Patagonia: la tierra prometida de la IA 

Con la carrera tecnológica entre Estados Unidos y China como telón de fondo, las grandes empresas buscan territorios en el mundo para expandir la infraestructura digital. La Patagonia aparece en el radar con condiciones más que favorables: inmensas extensiones de tierra, recursos naturales estratégicos y condiciones climáticas favorables. Javier Milei, además, está decidido a abrirle las puertas a este sector con beneficios fiscales a través del RIGI y, eventualmente, del Súper RIGI, que tiene media sanción. 

Green Capital comenzó a evaluar la oportunidad argentina hace unos cuatro años. “El proyecto de hidrógeno verde no avanzó hasta la etapa de construcción y fue reevaluado a medida que evolucionaron las condiciones regulatorias y de mercado. Al mismo tiempo, la demanda de infraestructura de centros de datos y de IA a gran escala creció rápidamente, creando una nueva oportunidad”, explicó Złotkowska. 

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¿Por qué Chubut y, específicamente, Trelew? 

“El sitio fue seleccionado luego de una evaluación de varios factores críticos para un proyecto de esta escala, incluidos el potencial de energías renovables, el clima, la disponibilidad de tierras, el acceso a infraestructura energética y logística, la conectividad digital y el entorno regulatorio”, respondió la experta.

En particular, destacó la oferta de recursos eólicos, un potencial solar complementario y un clima naturalmente fresco. “El área de Trelew también se beneficia con la proximidad de la Ruta Nacional 3, el gasoducto troncal San Martín, el puerto de aguas profundas de Puerto Madryn y el acceso a un aeropuerto comercial cercano en la ciudad”, agregó.

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En materia de conectividad digital, Green Capital prevé utilizar distintos proveedores y conectarse tanto a las redes de telecomunicaciones argentinas como a las rutas internacionales de transmisión de datos. 

En este punto cobra especial relevancia la presencia de funcionarios del Ente Nacional de Comunicaciones (ENACOM) el día que Torres firmó el memorándum con Green Capital. “Consultaron cuestiones técnicas al organismo porque es un proyecto estratégico para el desarrollo de las telecomunicaciones en el país”, explicaron desde la entidad a ADNSUR. 

Torres y el ENACOM están trabajando en conjunto desde hace un tiempo. En julio, por ejemplo, el gobernador presentó Chubut Hub Digital 2030 y firmó una carta de intención con el organismo para impulsar la instalación del segundo punto de amarre de cable submarino de fibra óptica de la Argentina. El lugar sería la costa chubutense, a pocos kilómetros de la zona donde se instalará el data center. La iniciativa busca reducir la dependencia, ya que la región tiene un único ingreso de tráfico internacional de datos. 

En la provincia explican que son iniciativas separadas y aseguran que el anuncio de Green Capital no está sujeto a la concreción del segundo punto de amarre. Sin embargo, reconocen que sería un gran impulso para la companía. 

El data center de Trelew no está pensado para aportar capacidad de cómputo a las empresas, instituciones u organismos locales. Se trata de una iniciativa 100% privada “desarrollada principalmente para empresas internacionales que requieran capacidad informática a gran escala para inteligencia artificial”, describió Złotkowska. Y agregó: “El campus está diseñado específicamente para el entrenamiento y la inferencia de modelos de inteligencia artificial, y no para servicios tradicionales de alojamiento de servidores o de computación en la nube de propósito general”.

En esta etapa, Green Capital no va a anunciar los nombres de los potenciales clientes ni tampoco algún acuerdo comercial. Un funcionario argentino al tanto de las gestiones mencionó como ejemplos a Meta y Amazon. 

Atlas GigaHub: inversión millonaria y etapas 

Hace un año y medio, Green Capital alquiló 130.000 hectáreas a 14 propietarios para desarrollar su proyecto. El data center ocupará una fracción pequeña de la superficie total. El resto está pensado para el desarrollo de “un ecosistema integrado de energía de datos, que incluye el campus del data center, generación de energía renovable dedicada, almacenamiento de energía e infraestructura asociada”, contó Złotkowska. La asignación precisa de tierras entre los diferentes componentes se determinará a medida que el proyecto avance. 

Atlas GigaHub está previsto en tres etapas de desarrollo. Una vez terminado, el complejo podrá albergar equipos informáticos con una demanda de energía de aproximadamente 3.000 MW. “La primera fase está diseñada para aproximadamente 300 MW, con operaciones comerciales previstas para 2029. La segunda está prevista para llevar la capacidad acumulada a unos 1.700 MW para 2031, mientras que se espera que la tercera esté lista en 2033”, describió Złotkowska. 

Desde Green Capital aclaran que todavía no pueden proporcionar un desglose de la inversión por fase ni revelar el monto invertido en el proyecto hasta la fecha. La estimación preliminar para la primera fase está entre los US$3.000 y los US$5.000 millones. Para las etapas siguientes todavía no hay una estimación de inversión. 

Está previsto que la construcción comience en 2028, aunque todavía falta completar la ingeniería de detalle, obtener permisos, conseguir un comprador principal para la capacidad del proyecto y y establecer la estructura de financiación del proyecto. “El diseño conceptual se ha completado, se ha asegurado el terreno y se han incorporado socios tecnológicos, mientras que los estudios ambientales y el proceso de permisos están en curso”, aseguró Złotkowska. 

Agua y energía: las preocupaciones locales 

En términos de recursos, hablar de centros de datos implica hablar de agua y energía. La electricidad es necesaria para mantener en funcionamiento los servidores y los equipos informáticos, mientras que la refrigeración permite mantenerlos a una temperatura adecuada y evitar el sobrecalentamiento. Dependiendo del sistema utilizado, esa refrigeración puede requerir agua.

Atlas GigaHub se presenta como un proyecto con una infraestructura energética propia, mediante una combinación de generación renovable dedicada, almacenamiento y capacidad de respaldo a gas. El objetivo, sostuvo Złotkowska, es operar “de manera completamente independiente de la capacidad de la red convencional”. 

“La fase inicial de 300 MW está diseñada para operar de manera autosuficiente y fuera de la red. A medida que el proyecto crezca hacia los 3.000 MW, la infraestructura eléctrica se ampliará progresivamente, incluyendo instalaciones de generación, almacenamiento de energía, subestaciones, sistemas internos de transmisión y distribución, y la infraestructura asociada de protección y control”, explicó Złotkowska. 

“Una vez completado el proyecto, el esquema energético contempla cerca de 10 GW de generación renovable dedicada”, agregó la representante de Green Capital. La empresa habla de la combinación de recursos eólicos y solares. La magnitud responde, según la empresa, a la necesidad de compensar la variabilidad de las fuentes renovables y garantizar el suministro permanente que requiere el centro de datos.

El almacenamiento de energía será una parte central del proyecto: permitirá guardar electricidad cuando la generación renovable sea alta y utilizarla cuando disminuya. Además, se prevé una capacidad limitada de respaldo, que en la fase inicial incluirá generación a gas para garantizar el suministro.

Sobre la utilización de agua, Green Capital aseguró que el proyecto “está siendo diseñado para minimizar los requerimientos mediante tecnología de refrigeración líquida directa a los chips y un sistema de refrigeración de circuito cerrado con recirculación”. La compañía polaca espera también que el clima fresco y seco de esta región de la Patagonia contribuya en la eficiencia del uso de recursos. 

“Las estimaciones detalladas de los requerimientos de agua del proyecto en cada etapa de desarrollo, así como las posibles fuentes de suministro de agua, están siendo evaluadas actualmente como parte de los estudios ambientales en curso”, repitió Złotkowska. Y aclaró que cualquier alternativa se evaluará “en función de las necesidades de las comunidades locales, la agricultura y el medio ambiente, y estará sujeta a los permisos correspondientes, a los requisitos de rendimiento sostenible y a la supervisión de las autoridades provinciales competentes”.

Empleo, actividad económica o recaudación: ¿qué aportará el data center a Trelew? 

Uno de los grandes cuestionamientos a este tipo de inversiones es que no suelen generar mayores beneficios a nivel local más allá de los puestos de trabajo que se requieren durante su construcción. Según Złotkowska, desde Green Capital pretenden maximizar la participación de trabajadores, contratistas y proveedores locales calificados. Sin embargo, aclaró que “es demasiado pronto para determinar la proporción definitiva de empleo y contratación local”. 

Tampoco es posible que la empresa adelante una estimación de la contribución tributaria que tendrá Atlas GigaHub, “ya que dependerá de la estructura final de la inversión, la implementación por etapas del proyecto y el marco fiscal aplicable”. 

La empresa polaca, de todas formas, insiste en que esperan que el desarrollo genere oportunidades en sectores como la construcción, ingeniería, logística, energía, mantenimiento y otros servicios de apoyo. “Las estimaciones preliminares indican que el proyecto podría requerir aproximadamente entre 9.000 y 11.000 trabajadores y contratistas en el pico de la construcción y aproximadamente entre 500 y 700 puestos directos durante las operaciones”, sostuvo Złotkowska y, enseguida, volvió a aclarar: “Estas cifras son preliminares y serán ajustadas a medida que avance el proyecto”.

Green Capital, a su vez, dice estar evaluando la posibilidad de facilitar la transferencia de conocimientos y habilidades a través de asociaciones académicas y de formación profesional en Chubut para apoyar el desarrollo de las capacidades requeridas. Los números de empleo son los que más desconfianza generan en la provincia, ya que dudan que un desarrollo de estas características genere tantos puestos. 

El contraste es evidente: mientras el anuncio proyecta una inversión de miles de millones de dólares, 3.000 MW de capacidad informática y hasta 11.000 trabajadores durante la construcción, el proyecto todavía se encuentra en una etapa preliminar y buena parte de sus variables centrales no están definidas. Green Capital aún no puede precisar cuánto dinero lleva invertido, cuánto costará el desarrollo completo, de dónde saldrá el agua, cómo quedará configurada la infraestructura energética o quiénes serán sus clientes. En la provincia, mientras tanto, algunos funcionarios que conocen el proyecto celebran su potencial pero prefieren mantener la cautela. Entre la grandilocuencia de los anuncios y el estado todavía incipiente del desarrollo queda, por ahora, un margen considerable de incógnitas.

Fuente ADNsur